lunes, 25 de mayo de 2009

Operación Santorini: brutalidad del héroe intachable

Siempre resulta curioso confirmar el tópico de que la Historia la escriben los vencedores, aunque de vez en cuando haya también quien esté dispuesto a contravenirlo haciendo honor a la verdad, por incómoda que ésta pueda ser para la versión oficial.





"Debo dejar constancia también de otra cuestión relacionada con esta expedición, aunque sólo sea para completar el relato con fidelidad. Tiene que ver con Anders (Andy) Lassen, el brillante oficial del SBS danés al mando del grupo de asalto. Había ingresado en el ejército británico, era ya legendario por su coraje y muy condecorado, y pronto moriría en Italia en acto de servicio, en una operación que le valió una Cruz Victoria póstuma. Era una de esas personas audaces y, en ocasiones, también implacables, un berserker potencial. Una verdadera figura heroica en un sentido homérico; con la mera fuerza de su personalidad conseguiría a menudo que griegos sin educación le entendieran, a pesar de no hablar más que unas pocas palabras de su idioma. Esto fue algo que me impactó mucho durante las horas que compartí con él. Era alto y rubio, y de aspecto intrépido, pero la ocupación nazi de Dinamarca le había desequilibrado en ciertos aspectos. Así, cuando él y su sargento se infiltraron en los barracones que los alemanes y los italianos tenían a las afueras de Fira, un par de noches antes, Lassen ordenó a su acompañante que despertara a los soldados enemigos antes de degollarlos, para que fueran conscientes de lo que les estaba ocurriendo. El sargento se negó. En aquel entonces no se dijo nada, pero cuando me reuní con el grupo de asalto en el monasterio de Perissa, Lassen insistía en presentar cargos contra el sargento por haber desobedecido sus órdenes. Los demás oficiales habían intentado disuadirle sin demasiado éxito. Él me comentó el incidente en cierta medida la tarde que pasamos juntos; obviamente, yo también le aconsejé que se relajara, que el sargento había hecho lo correcto. Al final se relajó, o cuando menos no presentó cargos contra él, pero el incidente me recordó que la guerra no era sino un negocio sucio".